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Ford Mustang Lithium : Un auto eléctrico ¿con caja manual?

Imagine lo mejor de dos mundos en un auto: la eficiencia energética y el sonido de una caja de cambios manual. El resultado, el Ford Mustang Lithium

Si alguna vez subió a un auto eléctrico, se dará cuenta que estos por lo general no tienen una caja de cambios ¿la razón? Una compleja alternativa que los ingenieros implementaron para solucionar las limitaciones de los motores de combustión, porque el rango en el que funcionan las rpm de un motor de combustión y uno eléctrico es distinto.

Los únicos eléctricos que con seguridad tienen caja de cambios, son los de la Fórmula E, pues los requerimientos y las disposiciones así lo requieren. Pero, ¿imagina un modelo que además de ser eléctrico y tener caja de cambios, esta sea manual?

El Ford Mustang Lithium, directamente desde el SEMA Show de Las Vegas, cumple los sueños de aquel que quiere manejar lo último en tecnología eléctrica, pero sin perder el glamour de usar una caja de cambios manual a la antigua usanza.

Este auto tiene un motor Phi Power de dos núcleos e inversores de doble potencia que lo hacen tener 900 CV. Su caja manual tiene 6 velocidades.

El Lithium promete recuperar 100 km de autonomía en 5 minutos con un cargador de 270 kW, todo por cuatro modelos de conducción distintos que pueden seleccionarse en la pantalla de 10“ del interior. Todo un lujo que demuestra la visión de Ford de demostrar la tecnología futura de los autos eléctricos.


Dato: ¿por qué los autos eléctricos no tienen caja de cambios?

Leo Mellado, del diario El Mercurio, explica

 “En general, se puede decir que un automóvil normal circula entre los 5 y los 180 km/h. Si dividimos ambas cifras, descubrimos que la velocidad se multiplica 36 veces. Las revoluciones del motor, por el contrario, apenas se multiplican 6 veces (entre 1.000 y 6.000 rpm, más o menos). Las marchas son necesarias precisamente para multiplicar las revoluciones del motor de forma flexible y escalonada.

Los motores eléctricos, en cambio, son capaces de girar mucho más rápido (normalmente 12.000 rpm, pero los más potentes pueden llegar hasta 20.000 rpm), y también suben o bajan de revoluciones mucho más rápidamente. Por lo tanto, al no necesitar multiplicar los giros, no se requieren marchas adicionales y, aunque las tuvieran, ello no se traduciría en un ahorro de energía significativo. Eso sin mencionar que, cuantos más engranajes haya en la transmisión, menos potencia llega a las ruedas motrices. Esa es la razón por la que, cuando se circula en un auto con motor a combustión a altas velocidades en cuarta o quinta, la aceleración es mucho más progresiva que en marchas cortas”.