La belleza de la naturaleza logra la tranquilidad del alma y el espíritu. Bajo esa premisa nos dirigimos hacia Azpitia, un lugar que por sus áreas verdes y fastuosos paisajes se convierte en un destino de paz.
La salida es por la mañana, no cargamos con muchas cosas ya que con nuestras cámaras, equipos y cosas indispensables son suficiente, pero sobre todo, para darle espacio a la calma que nos ofrece la naturaleza. Manejamos por la Panamericana Sur hasta el km 80, a la altura de la playa León Dormido, donde hicimos un pare para disfrutar del mar y el sol durante el día. Terminado el descanso, tomamos el desvío por debajo del túnel que lleva a San Antonio. Desde ahí, nos dirigimos hacia la izquierda, en Pablo Nosiglia, que conduce hasta el distrito de Santa Cruz de Flores donde visitamos su pequeña pero acogedora Plaza de Armas junto a su iglesia de estilo tradicional; un lugar cuya principal actividad es la elaboración de vinos y piscos caseros. Finalmente continuamos por un camino de trocha hasta llegar a San Vicente de Azpitia.
Después de tres horas de salir de Lima (retraso aludido a las paradas para hacer tomas de las rutas), llegamos a Azpitia, un lugar donde se respira un aire renovado, sin smoke, sin bullicio y con un paisaje inspirador. Nos hospedamos en un hotel que se encuentra a 1km de la plaza de Azpitia para descansar ya que si bien es cierto el viaje no ha sido largo, pero si cansado.
Gastronomía envidiable
Después de un reponedor descanso, era la hora de disfrutar de la gastronomía que nos ofrece este pueblo, por ello, nos dirigimos a los principales restaurantes campestres para degustar los platos más emblemáticos que nos ofrece este lugar, donde el rey de la mesa es el camarón, que llega en variadas combinaciones como: “Camarones al Borgoñón”, “Chupe de Camarones”, “Pipi de Camarones”, “Croquetas de Camarones” y “Arroz con Pato”. Mención aparte merece el sabroso “Delicia del rio”, una trucha épica, cubierta con una salsa de camarones acompañado de ensalada y arroz, una delicia al paladar. Los precios fluctúan entre S/25 a S/30 y se pueden acompañar con diversos postres, para hacer la experiencia aún más placentera, como dice la frase, barriga llena y corazón contento.
Por la tarde era la hora de recorrer, conocer y disfrutar, así que nos preparamos para gozar de una tranquila caminata por el pueblo, en especial por el camino que nos dirige hacia al rio Mala, donde se puede apreciar la belleza del lugar en todo su esplendor. Pero si de antojitos se trata Azpitia sabe cómo complacerte, ya que encontramos puestos donde venden las mejores frutas de la zona con lo mejor y más selecto del lugar, así como recuerdos artesanales que fácilmente contrastarían muy bien en la sala de tu casa. Cae la noche y nos encontramos con “Los antojitos de Mirtha” de la familia Cuya Méndez donde comemos una tortita de piña, un budincito, una torta casera y hasta alitas broaster. Pero el sol ya se ocultó y tenemos que descansar porque al día siguiente, conoceremos la otra cara de Azpitia, el lado aventurero.
Actitud osada
A la mañana siguiente la aventura aguarda, el hotel El Mayoral de Azpitia nos ofrece una alternativa divertida para medir la resistencia como el parque de cuerdas con seis rutas activas, un lugar donde subes a cuerda o pasas por un puente colgante emulando a las películas de Indiana Jones. Por otra parte, las bellezas de sus cerros nos invitan a realizar ciclismo de montaña y aunque no fuimos muy diestros, como buenos fi erreros nos aventuramos. A mediodía nos disponemos a realizar el recorrido en cuatrimoto, un divertido paseo que te permite disfrutar la brisa del viento, contemplar el paisaje natural y sentir la pasión por los fierros. Terminado el paseo a cuatrimotos Azpitia nos ofrece una alternativa diferente, un paseo a caballo.
Cae la tarde y la actividad ha sido dura pero divertida, si queremos evitar la congestión vehicular tenemos que salir antes que anochezca, pero es imposible irnos del lugar sin visitar la bodega El Sarcay de Azpitia, un lugar que desde el 2006 ha ganado interminables premios nacionales e internacionales debido a la variedad de piscos puros hechos de uvas Italia, Moscatel, Torontel, Albilla, Quebranta y Mollar, además de Piscos Acholados y Piscos de Mosto Verde. En el interior nos brindan un breve recorrido por sus instalaciones donde podemos observar la elaboración de piscos, un amplio espacio para juegos y un restaurante al aire libre con platos no solo hecho a base de camarón sino de todas las carnes, todo esto acompañado de ricos cocteles como Maracuyá Sour, Chicha Sour y sobre todo el infaltable Pisco Sour.
Es hora de irnos, cae el sunset y nos despedimos de Azpitia, un pueblo que vive en comunidad y que aprecia más que nadie la naturaleza, un escape perfecto si desconectarse del mundo se quiere, no por algo es bien llamado, el balcón del cielo.
Datos del viaje
Ubicación: Cañete
Clima: Soleado
Duración de viaje: Una hora y media
Platos típicos: Platos Típicos: “Camarones al Borgoñón”, “Chupe de Camarones”, “Pipi de Camarones”, “Croquetas de Camarones” y “Arroz con Pato”, “Delicia del rio”.
HOJA DE RUTA
Ruta: Panamericana Sur hasta el km 80 a la altura de la playa León Dormido - desvío por debajo del túnel que lleva a San Antonio - Pablo Nosiglia - Santa Cruz de Flores - San Vicente de Azpitia.