A primeros de año, Marco Tronchetti, presidente de Pirelli, en palabras a este diario, afirmaba que estaban satisfechos con su andadura en la F-1 entre otras razones porque habían hecho lo que les pidieron.
Sin embargo, de vez en cuando surge alguna voz descontenta con el comportamiento de los Pirelli, generalmente el que no gana. Tras el GP de Bahrain fue Michael Schumacher el que criticó los compuestos italianos: "Todos tenemos que pilotar por debajo de nuestros límites y especialmente de los del coche para poder conservar los neumáticos. No sé si los neumáticos deben tener este papel tan decisivo o si deberían durar más. Para que podamos pilotar a una velocidad normal de competición y no circular por la pista como si estuviera el coche de seguridad".
El siete veces campeón del mundo siguió con sus razones intentando conseguir adeptos a su causa: "Este problema lo tienen todos con, quizá, una o dos excepciones, y si el 80% de la parrilla tiene este problema, entonces quizá el suministrador de neumáticos tendría que pensar sobre esto".
No iba a tardar Paul Hembery, director de Pirelli Motorsport, en contestar al alemán: "Estoy decepcionado por escuchar estos comentarios de alguien con la experiencia de Michael. Otros consiguen hacer funcionar las gomas trabajando. Al final el trabajo de los mejores ingenieros y los mejores pilotos, de los buenos, se ve en la pista y suelen ganar".