No todo es tecnología de última generación en la competición reina del automovilismo. En algún rincón del circuito siempre encontraremos a Joshua Paul y su clásica forma de capturar momentos.

Así luce la F1 desde la perspectiva de un lente de 1913

No todo es tecnología de última generación en la competición reina del automovilismo. En algún rincón del circuito siempre encontraremos a Joshua Paul y su clásica forma de capturar momentos.

Cuando el flash de Joshua Paul dispara hacia su objetivo -en este caso a una monoplaza en competición- en el Gran Premio donde se encuentre el fotógrafo, la Fórmula 1 adquiere la esencia clásica y armónica que lo característica, como si se tratase de las primeras partidas, como si visualizáramos el origen de la competición reina del automovilismo. Joshua Paul y su cámara de 1913 son el vil ejemplo de que la modernidad y lo clásico pueden sincronizarse en un solo espacio.


En medio de un ambiente de potencia, velocidad y programaciones de última tecnología, el fotógrafo Joshua Paul se encarga de capturar los mejores momentos a través de su cámara Graflex Super 4x5 de 1913, una herramienta antiquísima que no posee un teleobjetivo, ni un enfoque automático, y registra una cadencia al disparar; una herramienta que, a comparación de los demás rompe los esquemas convencionales, y refleja la elegancia, el aroma nostálgico y la originalidad en cada uno de sus cuadros.


Quizá sus capturas no sean portadas de los principales diarios deportivos, debido que las fotografías tardan más tiempo en ser reveladas, pero desde mucho tiempo mantiene latente la historia de la Fórmula Uno en la revista ‘Lollipop’.