Un muerto por disparos de la policía en una manifestación en Baréin

Un muerto por disparos de la policía en una manifestación en BaréinEsta muerte coincide con la celebración este fin de semana del Gran Premio de Fórmula Uno, que ha suscitado una gran polémica en el país, escenario en la última semana de multitudinarias marchas a favor de reformas políticas.

El cuerpo sin vida de Salah Abbas Habib fue descubierto hoy en una finca de Shakura después de que anoche participara en una manifestación en esta localidad, denunció el partido Al Wefaq, el principal de la oposición.

Los disturbios comenzaron cuando la policía intentó dispersar a un grupo de manifestantes, a quienes previamente pidieron que se identificasen, según testimonios de residentes de las zona.

Los responsables de la Fórmula 1 y los pilotos declinaron hasta ahora en el circuito de Sakhir hacer declaraciones claras sobre el conflicto.

"Espero que estos pilotos que no quieren hablar de lo que pasa cambien su opinión algún día. Si no, sus hijos quizá les preguntarán por qué corrieron en un país en el que los dirigentes encarcelan y torturan a tanta gente", dijo Zainab Al-Khawaja, hija de un líder opositor en prisión, al diario británico The Independent de hoy.

Su padre, el activista de derechos humanos danés-bahreiní Abdulhadi Al-Khawaja, está en huelga de hambre desde el 8 de febrero.

Fue encarcelado tras los sangrientos disturbios del año pasado en Bahréin y condenado a cadena perpetua por un tribunal especial.

"No estamos aquí para meternos en política", dijo el jefe de la competición, Bernie Ecclestone.

"Nuestro trabajo es el deporte, nada más", agregó por su parte el campeón mundial, el alemán Sebastian Vettel, que además calificó las informaciones sobre la situación en Bahréin como "una exageración".

Durante la pasada noche se sucedieron arrestos y disturbios, que han continuado durante la mañana en algunas localidades del país.

Los manifestantes exigen reformas políticas y se oponen a la celebración del Gran Premio de Fórmula Uno, que ayer comenzó con los entrenamientos libres.

Las autoridades bareiníes han garantizado la seguridad de la competencia, aunque varios miembros del equipo Force India abandonaron el país tras verse involucrados en un incidente con motivo de las protestas.

La presencia policial se ha reforzado en los alrededores del circuito y en torno a las localidades donde está prevista la actuación de los opositores, que han denunciado el aumento de las detenciones y las agresiones policiales.

Desde el inicio de las protestas en febrero de 2011, han muerto al menos 70 personas en Baréin, mientras que miles han sido detenidas y decenas condenadas a penas de prisión, de acuerdo a los datos de la oposición.

Baréin es un pequeño reino del golfo Pérsico, en el que el 70 por ciento de la población es chií, aunque está gobernado por una monarquía suní.

También evitaron las preguntas sobre la situación los cuatro grandes equipos de la Fórmula 1: Red Bull, McLaren, Mercedes y Ferrari.

"Al final nosotros somos un equipo de carreras. Estamos aquí para correr carreras de coches, esa es nuestra gran prioridad", dijo el jefe de McLaren, Martin Whitmarsh.

"La Fórmula 1 es un deporte. Es un error utilizarlo políticamente", añadió por su parte el responsable de Red Bull, Christian Horner.

Su colega en Ferrari, Stefano Domenicali, eligió la vía diplomática al expresar su esperanza en que "el diálogo iniciado por todas las partes dé lo antes posible el mejor resultado para todos".


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