En el caso de los motores de gasolina, la sobrealimentación, presenta un problema inicial que debe tenerse en cuenta. Como se ha visto, en la combustión de los motores de gasolina, el problema que acarrea sobrepasar una cierta presión de compresión puede ocasionar problemas de picado, bien por autoencendido o por detonación.
Este problema es debido al aumento de temperatura que sufre la mezcla de aire-combustible dentro del cilindro en la carrera de compresión del motor, que será cuanto mayor sea el volumen de mezcla.
La solución para este problema consiste en reducir la relación de compresión por debajo de 10:1 , con el fin de que no aumente demasiado la presión y con ello la temperatura de la mezcla que puede provocar el autoencendido o la detonación.
Otro problema que hay que sumar a estos motores lo representa el aumento de las cargas térmicas y mecánicas. Debido a que las presiones durante el ciclo de trabajo en un motor sobrealimentado son mayores, esto se traduce en unos esfuerzos mecánicos y térmicos por parte del motor que hay que tener en cuenta a la hora de su diseño y construcción, reforzando las partes mecánicas más proclives al desgaste y mejorando la refrigeración del motor.
Otra cosa a tener en cuenta es la variación en el diagrama de distribución. Así para un motor sobrealimentado, cuanto mayor sea el AEE (avance apertura de la válvula de escape) mejor será el funcionamiento de la turbina.
También la regulación al avance del encendido debe de ser mucho más preciso en un motor sobrealimentado, por eso se hace necesario un motor encendido sin ruptor, por lo que recomendamos el uso de encendidos transistorizados o electrónicos.
También se ha de tener en cuenta los siguientes factores:
• Bomba de gasolina de mayor caudal y presión (por lo que se opta generalmente por bombas eléctricas).
• Que en el circuito de admisión de aire se instale un buen filtrado y que este perfectamente estanco.
• A fin de optimizar el llenado del cilindro, se precisa de un dispositivo que enfríe el aire que se ha calentado al comprimirlo por el sistema de sobrealimentación antes de entrar en los cilindros del motor.
• La riqueza de la mezcla, que influye directamente en la temperatura de los gases de escape; si el motor es turboalimentado, se reducirá la riqueza a regímenes bajos y elevar así la temperatura en el escape para favorecer el funcionamiento de la turbina; por el contrario, se elevará con regímenes altos, disminuyendo la temperatura de escape, a fin de proteger la turbina.
• En el escape, la sección de las canalizaciones una vez superada la turbina se agranda para reducir en la medida de lo posible las contrapresiones que se originan en este punto. Asimismo, al producir la turbina una descompresión de los gases de escape, los motores turbo son muy silenciosos.
• La contaminación que provocan los motores turboalimentados de gasolina es comparable a la de un motor atmosférico, aunque los óxidos de nitrógeno son más importantes debido a las mayores temperaturas.